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Ifni: La guerra olvidada (1957-1958)


INTRODUCCIÓN:


El presente trabajo tiene como objeto de estudio la antigua colonia española de Ifni, prestando especial atención al conflicto armado que entre 1957 y 1958 enfrentó al ejército español contra las bandas armadas del Ejército de Liberación que estaban controladas indirectamente por el Sultán de Marruecos Mohamed V, considerado hasta el momento como aliado de España. 



Se comienza con un recorrido histórico por los orígenes de una franja de tierra llamada Santa Cruz del Mar Pequeña, frente a la costa africana de las islas Canarias en el S.XV, que será la semilla de lo que se conocerá como el territorio de Ifni. No obstante, el abandono de aquella posesión haría muy difícil el establecimiento exacto de su localización en los siglos XIX y XX, y finalmente se aceptó (erróneamente) al actual territorio de Ifni como el lugar donde se erigía la fortaleza de Santa Cruz del Mar Pequeña. Se hacen además algunas breves consideraciones sobre las características físicas y geográficas del territorio ifneño.

El acontecer de la guerra del Ifni queda dividido aquí en: Antecedentes, Desarrollo 1957-8 y Consecuencias. Se intenta dar cuenta de cuáles fueron las razones que empujaron a las bandas del Ejército de Liberación a tomar las armas y luchar contra un enemigo que hasta el momento les había apoyado en su lucha contra el poder colonial francés. Las diferentes fases y etapas de la guerra quedan reflejadas en la narración de unos acontecimientos que el régimen de Franco quiso acallar a toda costa hasta que ya el conflicto se hizo imposible de ocultar. 



Ha sido también la intención mostrar cuáles han sido las relaciones entre España y Marruecos a lo largo de los siglos hasta la actualidad, y tratar de entender por qué la relación vecinal de España y Marruecos ha sido, y continúa siendo, tensa.

Finalmente, se mencionan y se intentan explicar las claves del conflicto que enfrenta a Marruecos y a la República Occidental Saharaui, un conflicto que está íntimamente ligado con el de la guerra del Ifni y que no se entendería sin comprender qué sucedió en ella. 


A nivel personal quisiera agradecer a Guadalupe Pérez García, autora de una tesis doctoral sobre Ifni, su inestimable y desinteresada ayuda en ente estudio.


SANTA CRUZ DEL MAR PEQUEÑA


Durante el siglo XV, las coronas de Castilla y Portugal mantienen una intensa competencia por el control de las rutas comerciales africanas. Tras muchas tensiones y roces entre ambas coronas, se acordó que Castilla controlaría la franja entre Santa Cruz de Cabo Aguer (hoy Agadir)  hasta Cabo Bojador (la que luego será Villa Cisneros). En 1479 se firma el Tratado de Alcaçovas en el que se le reconoce a Portugal el dominio de Fez, Madeira, Azores, Cabo Verde y la costa de Guinea; en cambio se le reconoce a Castilla el derecho sobre las islas Canarias. El descubrimiento de América hizo que se produjeran algunos cambios en el reparto de África y en 1494 se firmó el Tratado de Tordesillas por los que Castilla renunciaba al reino de Fez, excepto Melilla, y a la navegación más al sur del Cabo Bojador. En contraposición se reconoció el derecho a Castilla de realizar cabalgadas entre ese punto y Rio de Oro.El territorio situado en la costa africana y frente a las Canarias tenía una importancia estratégica, y a ello se añadía la gran riqueza de su banco de pesca y las posibilidades de comerciar con oro y esclavos. Sin embargo, para penetrar en el continente se hacía necesaria la construcción de algún tipo de fortificación. Enrique IV de Castilla nombró al prócer sevillano Diego de Herrera en 1468 “Señor de las islas de Canaria de la Mar Menor en las partes de Berbería”, zona conocida desde hacía tiempo por los marineros andaluces. Diego de Herrera se benefició y enriqueció en sus constantes incursiones y cabalgadas al interior del continente, lo cual le llevó a querer construir un asentamiento estable en la zona. 


El lugar elegido para erigir una torre fortificada fue Puerto Cansado, a unos 45km al Noroeste de Cabo Juby. No obstante, debido a las continuas luchas contra los bereberes de la zona se abandonó la torre hasta que finalmente fue destruida. En 1497 el adelantado Alonso Fernández de Lugo la reconstruye, apareciendo en 1499 por primera vez la denominación de Castillo de Ifni para referirse a esta zona (como muestra del acto de sumisión y vasallaje de algunos de los jefes tribales a la Corona de Castilla)  y se mantuvo hasta que tras un ataque bereber se decidiera desmantelar y abandonar por completo dicha fortificación. Se pierde el contacto y el interés por esta zona. En 1859 hay una nueva motivación para ocupar este territorio, pero su ubicación ya no está clara y surgen disensiones sobre cuál es su localización exacta. 

En 1860, Leopoldo O’Donell, Presidente del Consejo de Ministros en varias ocasiones bajo el reinado de Isabel II, y canario de nacimiento, creyó oportuno el mantenimiento de un enclave pesquero y estratégico en las costas africanas una vez terminada la “guerra del África” (1850-1860) conflicto que enfrentó a Marruecos con España debido a los continuos ataques que los marroquíes inflingían a algunos de los territorios españoles en África con el beneplácito de Sultán de Marruecos (claro antecedente de lo que posteriormente sucederá en la Guerra del Ifni). En el tratado firmado después de la victoria española se establece que: “Su majestad Marroquí se obliga a conceder a perpetuidad a su Majestad Católica, en la costa del océano, junto a Santa Cruz la Pequeña el territorio suficiente para la fundación de un establecimiento de pesquería como el que España tuvo allí antiguamente. Para llevar a efecto lo convenido en este artículo se pondrán previamente de acuerdo los gobiernos de su Majestad Católica y su Majestad Marroquí, los cuales deberán nombrar comisiones por una y otra parte para señalar el terreno y límites que debe tener el referido establecimiento” (García Figueras, Tomás, España y África: Historia de Ifni y el Sahara Español, p. 416

En 1861 hubo una primera expedición para ubicar exactamente el paradero del antiguo enclave español, pero esta expedición fracasó en su labor y se mantuvo la confusión sobre el lugar exacto.


En 1878 se organizó otra expedición con el mismo objetivo y se estableció que el lugar en el que estaba ubicada la antigua factoría era la ensenada de Uad Ifni, pero las evidencias eran más bien escasas y se prefirió esta ubicación a pesar de que la propuesta de Pelayo Alcalá Galiano, Brigadier de Infantería de Marina tenía mayores visos de credibilidad, ya que establecía su ubicación en Uad Chebeica (es decir en Puerto Cansado).

En 1883 el Congreso Nacional de Geografía solicitó la ocupación urgente de Ifni con el objetivo de establecer una colonia permanente en dicho territorio pero las sucesivas expediciones fueron frustradas continuamente bien por la negativa de Marruecos o por el entorpecimiento de una Francia temerosa del efecto negativo que aquello pudiera tener en su comercio con Marruecos. 

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, en el Tratado de Versalles, la situación de España respecto a África es la siguiente: España posee las plazas de soberanía de Ceuta y Melilla, la islas Chafarinas, Peñón de Alhucemas, peñón de Vélez de la Gomera, el territorio de Ifni (que aún no ha sido ocupado), el protectorado de Marruecos, los territorios del Sahara, y los de África Ecuatorial (isla de Fernando Poo, isla de Annobón, el territorio guineano del continente e islotes adyacentes).

El desastre de Anual de 1921 es otro triste episodio en la tensa relación entre España y Marruecos. Esta vez España se llevó la peor parte ya que las bandas lideradas por Abd el-Krim causaron 13.363 muertos según el posterior Informe Picasso, cifra muy probablemente abultada debido a la picaresca asociada al cobro de soldadas por los caídos en combate, pero otras fuentes sitúan el número de víctimas alrededor de 8.000 ó 8.500. 

Las consecuencias políticas no se hicieron esperar ya que cayó el gobierno y el rey Alfonso XIII encargó la formación de gobierno a Antonio Maura, el cuál formó un gobierno de concentración, pero éste no duraría ya que en 1923 el General Primo de Rivera da un golpe de Estado que durará hasta 1930.



Abd el-Krim llegó a declarar la República Islámica del Rif en el protectorado español, pero esta República tampoco estaba llamada a durar ya que en 1924 el ejército y la armada de España, con la ayuda de Francia, hará el primer desembarco aero-naval de la Historia. La paz con Marruecos llegó en 1927, y en esta ocasión la victoria cayó de parte española. Cabe  destacar que la República islámica del Rif fue el antecedente y modelo de los posteriores movimientos de liberación en Marruecos y otros países islámicos. 

El protectorado francés de Marruecos también sufría los ataques de las bandas de guerrilleros que luchaban contra sus ocupantes y algunos de estos guerrilleros se estaban refugiando con los ait ba amran, que así se llamaba la tribu asentada originalmente en el territorio de Ifni. Es por esta razón que Francia está, ahora sí, muy interesada en la ocupación efectiva del territorio de Ifni por parte de las autoridades españolas ya que esperaban que ejerciesen un efecto de contención de las bandas armadas. 

El Coronel Capaz fue el encargado de realizar esta ocupación, que se llevó acabo con el beneplácito de los Ait ba amran; bien es verdad que dicha ocupación se llevó a cabo por medio de sobornos y regalos a los jefes de las tribus allí asentadas. El territorio de Ifni tuvo una ocupación muy regular y en forma de rectángulo en virtud de los tratados firmados con Francia previamente ya que los franceses quisieron quedarse con las minas de fosfatos del Sahara. 


Experto africanista, el Coronel Capaz creó la Oficina de Asuntos Indígenas y respetó las leyes locales para que los lugareños no se sintieran agraviados.

Al estallido de la Guerra Civil viajó a Madrid en donde fue apresado y asesinado mientras era prisionero de milicianos republicanos. 

Cuando estalló la insurrección de los militares en 1936, la mayoría de la población de Ifni se posicionó a favor de Franco. El Grupo de Tiradores de Ifni, formado por 8.000 unidades tuvo una participación activa en el conflicto llegando a sumar 1.100 bajas.

Debido al lamentable estado de España tras la Guerra Civil el gobierno de Ifni no estuvo muy claro, pero ya el 20 de julio de 1946 un Real Decreto declaraba un Gobierno de África Occidental Española, el cual comprendía el territorio del Ifni y del Sahara. La Presidencia del Gobierno era quien estaba al mando, pero lo hacía a través de la Dirección General de Marruecos y Colonias que a su vez estaba regida por un General o un Jefe de los Ejércitos de Tierra, Mar o Aire.


En 1950 Franco visita Sidi Ifni y fue recibido en el aeródromo por los notables de los Ait ba Amran entre gran boato; sin embargo, Marruecos no tardará en reclamar el territorio, de hecho lo hace al poco de alcanzar su independencia en 1956. Mohamed V vuelve de su destierro en Madagascar y eso provocó una explosión de júbilo en las calles que hizo que creciera la tensión en Ifni. Se producen incidentes en los que hay víctimas mortales, y se producen protestas y manifestaciones.

El monarca marroquí se encontró con un Ejército de Liberación y con un Partido Istiqlal que eran unas fuerzas que podían resultar incómodas y difíciles de controlar y guiadas por la idea de crear un Gran Marruecos.

El creador de esta idea del Gran Marruecos fue Allal El-Fassi, un imperio que abarcaría los territorios controlados por España, incluyendo el Sahara Occidental, Argelia, Mauritania, Mali y Senegal. 


El objetivo de monarquía marroquí era canalizar la fuerza del Ejército de Liberación hacia el exterior y no al contrario creando disensiones internas por eso era más conveniente tener las bandas armadas combatiendo en el Sur.

España permite al Ejército de Liberación que penetre en su territorio porque se pensaba que iban en dirección Sur para atacar intereses franceses en Mauritania. No obstante las intenciones de estas bandas armadas eran muy distintas y decidieron que el territorio del Ifni sería un objetivo posible en su conquista del Gran Marruecos. 

 


EL TERRITORIO DE IFNI


En el  la actualidad el Plan de Reforma Territorial del Estado de Marruecos de 2009 eleva al territorio de Ifni a la categoría de Provincia. 

El territorio ifneño constaba en 1957 de 1500km cuadrados con algo más de 80km de costa atlántica. La división administrativa del territorio se componía de tres zonas: Norte, con capital en Tiugsa; Centro, teniendo a Sidi-Ifni como capital; y Sur, siendo la capital Telata.

El territorio está situado entre las estribaciones del Anti-Atlas (con alturas que llegan a los 1.000 metros) y el océano Atlántico, lo que le confiere su peculiar topografía de carácter abrupto y recortado. Posee un microclima en la zona costera, menos riguroso que el del interior, atenuado sobre todo por los vientos alisios, la corriente fría proveniente de Canarias y la frecuente bruma, niebla y calima que se forma en la zona litoral y especialmente en la capital, Sidi-Ifni. 


La agricultura, debido a las características del terreno seco y pedregoso, es de escasa importancia. Por otro lado, la ganadería juega un papel más relevante en el comercio de la zona (especialmente cabras y ovejas); pero es la pesca el verdadero motor económico de la región debido a la riqueza de su banco de pesca. La industria es prácticamente inexistente en el territorio. No obstante, las aguas en esta zona del Atlántico no suelen ser tranquilas y hay fuertes corrientes y frecuentes marejadas que hacen la labor mucho más difícil. 

Tampoco las comunicaciones por tierra resultan fáciles debido a lo irregular de la orografía.

La población en 1958 era de 51.500 habitantes, siendo Sidi-Ifni el mayor núcleo de población con unos 20.000 habitantes. Los nativos giraban en torno a los 46.900, mientras que los de origen europeo eran unos 4.600. 


Los pobladores originales son los Guezulas, asentados allí desde el S. XV y que forman parte de los llamados “falsos bereberes” por no descender como en el caso de los “auténticos bereberes” de Cam, hijo de Noé. El General Mariano Fernández Aceytuno (2001) explica que el término “bereber” proviene de la misma raíz que “bárbaro”, y que estos se encuentran extendidos por todo el Sur del Mediterráneo. 

Los Guezulas pertenecen a la agrupación de los Ait Ba-Amran, que engloba una serie de grupos tribales que utilizan el tassuit, un dialecto de gran pureza proveniente del chelja. 

La incursión de los españoles en su territorio produjo algunos cambios en el modo de vida de las gentes, como el de un mayor uso de la hassanía, un dialecto que no tiene diferencias importantes con el hablado en el Norte de Marruecos. 

La administración también sufrió algunos cambios, aunque se respetaron las decisiones de la Yemaa,  (asamblea de notables) claro que siempre supeditadas a la metrópoli, especialmente en las cuestiones judiciales. 

También el sentido de propiedad cambió con el asentamiento español en la zona, ya que hasta el momento había primado, por encima de lo privado, el sentido de propiedad comunal. 



La capital de todo el territorio es Sidi-Ifni, con una población cercana a los 20.000 habitantes y en la que las formas tradicionales de arquitectura local se mezclaban con las modernas europeas. En sidi-Ifni se llegó a tener un hospital, un instituto, varias escuelas, un museo, un cine y un zoo. Además se editaba un periódico de tirada semanal.


El CONFLICTO


Antecedentes: 

La Historia de Marruecos y España no es la de una coexistencia tranquila y pacífica. Ya desde la conquista árabe de la península Ibérica en 711, podemos rastrear una sucesión de conquistas y reconquistas que hacen de ambos reinos, dos vecinos mal avenidos desde incluso antes de su formación como naciones. 

Cuando empezó la guerra de Ifni en 1957, la población aún mantenía el recuerdo de las Guerras del Riff de la década de los años 20, y las sangrientas consecuencias que habían tenido (quizá fuera ésta la razón principal por la que el régimen franquista trató de ocultar por todos los medios la situación en Marruecos y puso en marcha un plan de propaganda y manipulación para controlar la opinión pública y evitar protestas).

En la actualidad las relaciones no son tan buenas como se pudiera desear y un ejemplo reciente es la invasión en  del islote de Perejil, de soberanía española, el 17 de julio de 2002 por parte de 7 gendarmes y un comandante marroquíes, ocupación a la que el Ejército español puso fin, pero que a punto estuvo de desembocar en un conflicto internacional de mayor entidad.


Las relaciones de España con Marruecos tras la Guerra Civil en España mejoraron por el empeño diplomático de Franco. Las potencias occidentales vencedoras tras la II Guerra Mundial le dieron la espalda al régimen dictatorial y Franco tuvo que buscar una política internacional de alianzas alternativa. La encontró en Latinoamérica y los países árabes. Por esta razón, los primeros levantamientos contra los colonos que ocupaban el territorio marroquí se dirigían contra Francia y no contra España.

Desde 1951 el General García Valiño era el Alto Comisario de Marruecos, y mantuvo una política de apoyo a los sublevados marroquíes de diferentes formas. Cuando en 1953 Francia desterró al monarca Mohamed V a Madagascar, García Valiño siguió reconociendo su legitimidad, e incluso acogió en territorio español a bandas de rebeldes que atacaban intereses franceses. Esta política se debía más bien a un sentimiento antifrancés que a una auténtica simpatía por la causa marroquí.



Contra todo pronóstico, en 1956 Francia cede ante las presiones y reconoce la independencia de Marruecos.  En ese momento, todo el nacionalismo marroquí se vuelve contra España, que intentó reprimir un movimiento que hasta el momento había estado alentando. Sin embargo no tuvo más remedio que hacer lo mismo que Francia y concedió a Marruecos la independencia del protectorado español en el mismo año 1956.

Algunos Generales africanistas no entendieron esta estrategia española y lo interpretaron como una traición y una deshonra. 

En el tratado que España y Marruecos firmaron con acuerdo a la independencia del protectorado no se incluían Ceuta y Melilla, ni tampoco el territorio del Ifni. No obstante, Marruecos no se conforma con la independencia y comienza a reclamar por medio del partido Istiqlal (Independencia) los territorios que aún quedan bajo soberanía española, siendo el brazo armado del Istiqlal, el Ejército de Liberación, la avanzadilla que luche de manera activa por la consecución de esos territorios. 


El sueño de un Gran Marruecos alimentaba la imaginación de los dirigentes del Istiqlal, especialmente el de su líder Al Lal el Fasi. Ese Gran Marruecos virtual ocuparía un territorio mucho mayor del que ocupa en la actualidad.


VISIÓN DEL GRAN MARRUECOS


Las abundantes materias primas (carbón, cobre, plomo, petróleo, gas, etc.) de este extenso territorio parecen ser la motivación esencial para la formación de este Gran Marruecos. La monarquía marroquí hizo suya esta aspiración y jugó a dos bandas permitiendo, alentando y en ocasiones colaborando con un Ejército de Liberación que no formaba parte de las Fuerzas Reales, y que cuando le convenía mostrar una imagen internacional limpia, criticaba y decía que escapaba a su control.



En 1954 España impuso un nuevo orden fiscal en los territorios de Marruecos en los que se gravaban productos básicos como el té y el azúcar. Además, se obligaba a los nativos a obtener (y pagar) un documento de identidad. Los nativos de esos territorios siempre habían mantenido una relación correcta con España, sin embargo la nueva política fiscal era algo que les resultaba ajeno e incluso algunos de los militares (muchos de ellos nativos también) se negaron al cobro de tales impuestos. La situación se volvió muy tensa y ante la previsión de un levantamiento popular, el nuevo Gobernador del África Occidental Española, Pardo de Santayana, intercedió ante Madrid para que se reconsiderasen dichas medidas. Sus argumentos fueron escuchados y se dio marcha atrás. Sin embargo el daño ya estaba hecho y las relaciones con los nativos pasaron de ser amistosas a tensas. La situación en Sidi Ifni fue más preocupante y una gran parte de la población reaccionó cerrando los negocios de la capital. Se produjeron atentados que cobraron la vida de miembros de la policía y de las Fuerzas Armadas Españolas. En Sidi Ifni había un grupo reducido, pero muy activo, de colaboradores del Istiqlal que había luchado contra Francia y que había sido acogido por España en sus territorios del Sahara. Fueron ellos los que fomentaron una conciencia nacionalista dentro del territorio saharaui. 


En julio de 1956, Ben Hammu, un importante dirigente del Ejército de Liberación y el Delegado Gubernativo Álvarez Chas se reúnen con el propósito de acordar un posible paso del Ejército de Liberación por territorio español con el objetivo de atacar las posiciones francesas en Mauritania. Chas consulta la decisión con Madrid y desde allí no hay una respuesta oficial clara ya que se desentienden del tema por considerar que no es conveniente enfurecer al Ejército de Liberación dadas las consecuencias que eso pudiera tener. La imprudencia era evidente pues el territorio español no estaba lo suficientemente bien dotado militarmente ni en lo referente a unidades ni a equipamiento. Las condiciones que se le pidieron al Ejército de Liberación fueron que cruzasen el territorio en pequeños grupos, que no se estacionaran y que no hicieran propaganda. 


El territorio del Sahara quedó cubierto de grupos armados del Ejército de Liberación cuya idea original era la de atacar posiciones francesas desde el territorio español, pero que al no obtener el apoyo de las guarniciones saharauis decidieron marchar contra España.

Resulta paradójica la negativa española a una generosa oferta de colaboración con Francia para eliminar a las bandas del Ejército de Liberación del territorio saharaui, pero es que el recelo contra los franceses resultaba superior al de los marroquíes. 


El 21 de marzo de 1957, Carrero Blanco, en una carta enviada al Gobernador del Africa Occidental Española declaraba lo siguiente:

El Ejército de Liberación es un instrumento de la U.R.S.S. con el que intenta crear dificultades a los occidentales en África. Rabat no le (sic) controla pero lo ve con simpatía y espera de él la ampliación de sus territorios. Si nosotros nos oponemos al paso de estas tropas llegando a choques armados, se nos crea una situación difícil con Marruecos e incluso con nuestros indígenas que ven en el E.L. a hermanos de raza que les ofrecen la libertad. Si hacemos la vista gorda y dejamos penetrar a las partidas, la situación difícil se nos crea con Francia. Si los Franceses perdieran Mauritania nosotros no podríamos conservar el Sahara, que es tan territorio español como la provincia de Cuenca.” (Azcona et al. 1994).


La situación durante 1957 se va volviendo más y más tensa y el partido Istiqlal y el Ejército de Liberación van ganando cada vez más adeptos. 

El General Pardo de Santayana es sustituido en 1957 por el General Zamalloa, el cual elabora un informe para analizar lo que está ocurriendo y concluye que la situación en el Sahara es la más preocupante que la del Ifni. Se estima que hay más de 1.000 hombres armados y bien dirigidos con armamento de origen estadounidense, francés y español, por lo que resulta evidente que es la monarquía marroquí la que está apoyando a estos grupos. 

El General Zamalloa sugiere el envío de más unidades a la zona, más equipamiento militar y la colaboración directa con Francia; sin embargo en Madrid no están seguros de que sea una buena idea dado el resquemor que pudiera levantar entre la población espoñola una nueva guerra en territorio africano. Tampoco la idea de colaborar con Francia era del agrado del Gobierno. 


El territorio de Ifni fue reclamado por primera vez de manera explícita en la O.N.U. el 14 de octubre de 1957, en previsión de un ataque inminente del Ejército de Liberación. Marruecos, ante esta perspectiva, quiere asegurarse los derechos de un territorio que puede estar próximo a la liberación.


La Guerra: 

Debido a lo constante de las agresiones, así como a la baja intensidad de los ataques, es difícil establecer cuándo empezó exactamente la guerra. Durante toda la primera mitad del año 1957 se vivía un ambiente de tensión, que durante la segundad mitad de dicho año ya se convirtió en prebélico hasta que en noviembre se produjo el ataque a Sidi Ifni.

El 29 enero de 1957 el puesto fronterizo de Tiliuín quedó incomunicado ya que se cortaron cincuenta metros de cable telefónico. El 16 de abril, y tras el malestar que se vivía por los rumores de que los caídes tribales se habían reunido con el sultán en Rabat, se volvieron a cortar las comunicaciones de este puesto. Y lo mismo volvió a ocurrir el 27 de abril. 

El 6 de mayo fue muerto a tiros un Alférez indígena. Al día siguiente un sargento, y dos días después del segundo asesinato, un policía. El objetivo del Ejército de Liberación con estos ataques era coaccionar a los nativos para que desertaran y abandonasen la autoridad española.


Ante este ambiente tan hostil el Gobernador General ordenó que se reforzasen las aduanas de Tiliuín, Tamucha, Bifurma y Tabelcut. Durante ese mismo día, y a modo de protesta, los comercios de Sidi Ifni cerraban sus puertas a instancias del Ejército de Liberación. Se consiguió castigar a los responsables enviándolos a Fuerteventura, pero cundió la sensación de amenaza sobre el territorio español y se pensó que la invasión sería inminente.



El régimen de Franco, viendo la seriedad de lo que estaba ocurriendo en sus colonias africanas diseñó el llamado Plan Madrid, que consistía en 3 fases: Acción diplomática intensa con el fin de presionar al gobierno de Marruecos para que contuviese al Ejército de Liberación y evitar así el enfrentamiento armado. La amenaza a las bandas armadas era el segundo paso, y se les dio un ultimátum. El tercer y último paso sería una acción militar de fuerza en el caso de que ni la vía diplomática ni la amenaza directa surtieran efecto.


Las autoridades del África Occidental Española estaban muy alerta y no iban a transigir con ningún otro ataque de las bandas armadas, así que cuando el 12 de junio el capitán Mohamed ben Lahsen Susi, conocido como el capitán Musa, de la policía nómada, fue asesinado en el arrabal de Sidi Ifni, puede decirse que de alguna manera la guerra ya había empezado.

En agosto, Marruecos comienza su peregrinación por los organismos oficiales reclamando el territorio de Ifni, e incluso el 10 de noviembre creó la Dirección de asuntos saharianos y fronterizos, lo cual era una provocación directa, e incluso fue visto posteriormente como la luz verde para el intento de invasión de la capital unos días después.

Los refuerzos solicitados por las autoridades del África Occidental Española fueron enviados durante estas fechas, no sin dudas y vacilaciones por parte de Madrid que en absoluto quería un nuevo enfrentamiento con Marruecos ni que la opinión pública tuviese noticia de lo que estaba ocurriendo en los territorios africanos controlados por España. Se seguía pensando que el ataque se llevaría a cabo principalmente en el Sahara, por eso se envió la II Bandera de la Legión a Villa Bens y la VI a El-Aaiún. También Villa Cisneros recibió un batallón de Cabrerizas y unidades de transmisión y zarpadores. En total se contabilizaban unos 4650 hombres en el Sahara más 600 nativos. Sin embargo, la dotación militar española no era de muy buena garantía ya que el estado de muchos de sus vehículos y armas, así como la preparación y el equipamiento de sus soldados, dejaban mucho que desear. La guerra civil estaba aún demasiado cercana como para que el ejército se hubiese recompuesto de manera adecuada. 


Puesto que se temía por un inminente ataque a las posiciones españolas del Sahara, aún así el capitán Rosaleny se quedó sorprendido ante la confidencia de unos de los nativos a su mando. Le informaba de que el 22 de noviembre a las 06.30 horas de la madrugada del día siguiente, las bandas armadas del Ejército de Liberación atacarían Sidi Ifni con la intención de volar el polvorín de la capital y asesinar a los oficiales en sus domicilios. Gracias a esta confidencia las tropas estaban prevenidas porque de lo contrario el posterior curso de los acontecimientos podría muy bien haber sido diferente.

El ataque al territorio de Ifni lo llevaron a cabo unos 1.500 hombres armados con metralletas, fusiles, ametralladoras y morteros. Se enfrentaron a dos Tambores de regulares del Ifni, una Bandera paracaidista, un grupo de artillería, un grupo de policía y otras unidades menores de servicios.


Muchos de los puestos esparcidos por el territorio estaban desprotegidos y no tenían posibilidad de defenderse. Ocho de ellos cayeron en manos del Ejército de Liberación, dejando numerosos muertos y desaparecidos. El resto de los puestos resisten pero con grandes dificultades. 


El asalto a la capital, Sidi Ifni, llevado a cabo por unos 200 hombres, no tuvo tanto éxito ya que las tropas españolas estaban preparadas y sólo se contabilizó una víctima mortal en el bando español, que por su parte hizo numerosas bajas al enemigo, el cual ante tal situación decidió retroceder y retirarse. 


El puesto de Telata estaba sufriendo un asedio importante por parte de las bandas armadas, por lo tanto se tomó la decisión de liberar este enclave y se le encargó dicha misión al general Ortiz de Zárate. Era una misión bastante peligrosa y tuvieron que atravesar numerosas barricadas y cortes en la comunicaciones terrestres hasta estar próximos a su objetivo; sin embargo, cuando se encontraban a tan solo unos kilómetros sufrieron una emboscada que terminó con la muerte del general y 18 hombres más y el consiguiente fracaso de la misión. 


La situación era muy grave para los españoles en Ifni y era necesaria una rápida actuación, por lo tanto se decidió hacer uso de la aviación y la fuerza naval para defender y fortalecer las posesiones. 

Las autoridades españolas ordenaron bombardear y ametrallar las posiciones enemigas, sin embargo los aviones utilizados eran viejos Henkel-111, aviones alemanes utilizados durante la II Guerra Mundial, y poco aptos para tales empresas. Además la munición escaseaba y en ocasiones se utilizaban bombas caseras como bidones de gasolina que se hacían explotar con una granada de mano. 


Paralelamente a esta guerra de carácter militar se había llevado a cabo otro tipo de guerra, una guerra informativa o propagandística entre España y Marruecos. Tras los acontecimientos descritos Radio Nacional el 29 de noviembre emitía el siguiente parte

“Saliendo al paso de las afirmaciones hechas ayer en Rabat por el príncipe heredero de Marruecos, acusando a los españoles de haber realizado ataques sobre territorios marroquíes, en fuentes autorizadas de Madrid se asegura que es absolutamente falso que las fuerzas españolas tanto de tierra como aéreas hayan llevado a cabo acción alguna contra territorio marroquí. Se afirma, por el contrario, que la actuación de los aviones y tropas españolas se circunscribió a los contingentes armados que dentro del territorio español de Ifni hostilizaron y atacaron a las fuerzas de guarnición y protección de los puestos del territorio. Los periódicos de esta mañana ponen también de relieve cómo una gran parte de la prensa extranjera ha reconocido que España no podía tener ningún interés en provocar estos incidentes, ya que ninguna ventaja obtendría con ello. Lo que parece más probable – termina diciendo el Daily Telegraph- es que Ifni represente un signo visible de las dificultades internas marroquíes que desde la independencia se han mantenido ocultas” (Pérez García, G 2004)



Mientras que Radio España Independiente, adepta a las tesis independentistas hacía pública otra información de un matiz muy diferente:

“En la zona de Ifni están librándose combates entre las tropas españolas, apoyadas por la Aviación, y el Ejército de Liberación marroquí. La nota fabricada por el Ministerio del Ejército dice que en Ifni corre la sangre  y que algunas aldeas están siendo bombardeadas. En Canarias tres ministros españoles dirigen las operaciones. El gobierno de Marruecos ha ofrecido entablar negociaciones para solventar el conflicto por vía pacífica, pero Franco ha contestado intensificando las operaciones. Los portavoces de su política son los responsables de los sucesos de Ifni, territorio que pertenece a Marruecos y que debe pasar sin demora al joven Estado. Las tropas españolas deben ser repatriadas urgentemente. De España no deben salir hombres ni armas para combatir al pueblo marroquí.” (Pérez García, Guadalupe, 2004).


La decisión española fue precisamente la de reforzarse militarmente y envió nuevas tropas: batallones de infantería provenientes de Canarias, dos Banderas del tercio, unidades de paracaidistas provenientes de la península, escuadrillas de bombardeo y reconocimientos y unidades de la marina.

El objetivo era el de asegurar los puestos que aún se controlaban, en especial la capital, y posteriormente lanzar una acción de recuperación de las posiciones perdidas.

Con el objetivo de liberar el puesto de Tiliuín en el que se encontraban unos 60 hombres se planeó la Operación Pañuelo, en la que se produjo por primera vez en la historia militar española un salto paracaidista de guerra. Participó también en la liberación la VI Bandera de la Legión, pero una vez liberada la plaza se optó por destruir el fuerte y volver con todos sus hombres a Sidi Ifni.


Con objeto de hacer una limpieza de todos los territorios asediados se planeó la Operación Netol, cuyo nombre corresponde a un producto de limpieza muy popular en aquellos años. Fue una operación difícil ya que si bien era fácil expulsar a las bandas armadas de aquellos enclaves, no tardaban en volver una vez los españoles se habían ido. Esta táctica de guerrillas dificultaba mucho la labor del ejército español, que no se enfrentaba a un ejército regular, sino a un enemigo más escurridizo y difuso. A esto se le sumaba la precariedad militar y logística mencionada anteriormente. Para esta operación en concreto se necesitaba un buen equipamiento de transporte con desplazamientos muy rápidos, que sin embargo no era posible realizar dado lo obsoleto de los vehículos utilizados.

La operación Gento, en honor al conocido extremo izquierdo del Real Madrid, realizada en diciembre de 1957, tenía como objetivo liberar las plazas de Tigsa y Tenín, localizadas en la parte izquierda del territorio ifneño; no obstante volvían a aparecer los mismos problemas que en operaciones anteriores, es decir las carencias en el material militar y de transporte del ejército. Tras un ataque que causó numerosas bajas hubo un repliegue hasta que posteriormente se consiguió recuperar Tenín.



Se daba por concluida la primera parte de la misión del ejército en el mes de diciembre, sin embargo la opinión pública no estaba muy bien informada de lo que estaba ocurriendo en aquellos territorios e incluso los medios de comunicación quisieron hacer creer que se había derrotado por completo al Ejército de Liberación. Hasta el momento se contabilizaban 62 víctimas mortales y 125 heridos incluyendo oficiales y soldados. Fue en las navidades de este año cuando visitaron Sidi Ifni Carmen Sevilla y Miguel Gila para levantar el ánimo de la tropa y para dar una sensación de normalidad en el territorio.

Aunque desde Madrid no se acusaba al sultán de Marruecos directamente por apoyar a las bandas armadas del Ejército de Liberación se produjeron momentos de auténtica tensión con las fuerzas reales ya que se detectaron movimientos de tales fuerzas en las proximidades de la frontera con el territorio español. En una demostración de fuerza y como aviso de lo que podría ocurrir de entrar estos en el conflicto, se enviaron a las costas de Agadir, ciudad muy próxima a la frontera Norte del territorio controlado por España, a dos cruceros (el “Canarias” y el “Méndez Núñez”) y cuatro destructores. Con sus cañones apuntando a la ciudad el mensaje estaba muy claro y surtió efecto inmediato. No hubo participación directa de las tropas reales. 


Los organismos internacionales (las Naciones Unidas en particular) cada vez ejercían mayor presión sobre España para que aportase información sobre los territorios no autónomos, y con el fin de sacudirse dicha presión, en enero de 1958 Franco decidió dar tanto a Ifni como a Sahara la categoría de provincias españolas de todo derecho, siguiendo el ejemplo del portugués Salazar con sus colonias africanas. Se envió un Gobernador General a cada una, y se designaron Sidi-Ifni y El Aaiún como capitales. Militarmente estaban subordinadas al capitán general de Canarias. 


El 12 de enero  una guarnición española fue atacada en El Aaiún, pero el Ejército de Liberación fue derrotado y obligado a retirarse, sin embargo al día siguiente dos compañías de la XIII Bandera de la legión fueron emboscadas en Edchera y se libró una sangrienta batalla en la que se combatió hasta que tras la caída de la noche y desperdigadas por la zona, las bandas armadas se retiraron. Por parte española hubo 48 muertos y 64 heridos.



La operación Diana se planeó con el fin de ocupar los puestos de resistencia avanzados de las zonas Este y Sudeste. Fue otra operación difícil que costó 14 víctimas y 69 heridos. 

El 10 de febrero se pone en marcha la operación Siroco, una maniobra de distracción para que el enemigo no supiese si huir al Sahara o al territorio de Ifni. Se logran destruir varios camiones enemigos en los bombardeos sobre el Zoco el Arbaa. 

En la operación Pegaso del 19 de febrero, con apoyo aéreo y naval se ocupa momentáneamente Ercunt tras el salto paracaidista, sin embargo las tropas regresan posteriormente a sus posiciones iniciales. Se produjeron 7 muertos y 15 heridos. No obstante se consiguió limitar al enemigo a posiciones defensivas y minimizó su capacidad de hostigamiento. 


España, presionada por los acontecimientos, celebró una conferencia el 14 de enero en las Palmas en la que decidió aceptar la colaboración de Francia en el territorio Saharaui (no quisieron entrar en el territorio de Ifni). Se puso en marcha una serie de exitosas operaciones (“Teide” y “Ecovillon”) de limpieza de guerrilleros de los terrenos controlados por España. Francia aportaba un material bélico que resultó valiosísimo para España ya que se unían a las fuerzas españolas 6.000 hombres, unos 70 aviones y blindados ligeros así como un buque de transporte y 6 lanchas de desembarco. Gracias al apoyo francés se consiguió una victoria total en el Sahara, algo que hubiera sido muy difícil de haber luchado solo el ejército español ya que su dotación material era obsoleta e insuficiente. Faltaban cosas básicas como munición, paracaídas o cantimploras.


Tanto Marruecos como España son aliados de los Estados Unidos, que por lo tanto estaba interesado en resolver el conflicto por la vía diplomática; y así es como el 10 de abril de 1958 se acordó, en la conferencia de Cintra, la entrega por parte de España a Marruecos de la zona Sur del Protectorado, lo cual se correspondía con la región de Tarfaya. 

Hubo incidentes en la ceremonia de transferencia que se celebró en Villa Bens. Se esperaba una comitiva con el príncipe heredero Muley Hassan acompañado de las Fuerzas Armadas Reales. Su intención era la de atravesar parte del territorio del Sahara, a lo cual España no estaba dispuesta y cerró las fronteras. Finalmente buscaron un paso interior, se evitó un conflicto mayor y desde el 17 de abril hondeó la bandera marroquí.

En cambio en el territorio de Ifni se siguen produciendo escaramuzas y hay víctimas mortales hasta el mes de mayo. 


El día 23 de junio de 1958 el general Zamalloa recibe un telegrama en el que dice: "Representante bandas armadas asegura a partir 12,00 horas día 30 harán alto el fuego ese sector. Observe cuidadosamente actitud enemigo, extremando precaución. Fuego propio totalmente prohibido. Aviación no debe volar". 

La guerra había terminado.



Consecuencias:


En total, el número de bajas ascendió a 198 muertos, 574 heridos y 78 desaparecidos (Segura Valero, 2006) contabilizando los frentes del Ifni y del Sahara. 

El Ejército de Liberación había llegado al límite de sus resistencias y se veía obligado a ceder un alto el fuego que en España fue interpretado como una clara victoria, y los medios de comunicación se hacían eco de la noticia con entusiasmo. Es destacable que no se mencionara la colaboración decisiva que tuvo el ejército francés en la victoria final y se considerase un éxito en solitario del ejército español.

Sin embargo, el Ejército de Liberación marroquí había conseguido parte de sus objetivos ya que se retrocedió la región de Trafaya, y en Ifni solamente restaba la capital, Sidi Ifni, reducida a un perímetro defensivo de unos 5km. En consecuencia, se reforzó la defensa de la ciudad con minas, tiradores y puestos defensivos. Se produjeron algunas escaramuzas aisladas por parte de algunos incontrolados, pero por lo general la paz fue asentándose poco a poco en la zona y la ciudad comenzó a vivir un momento de esplendor como provincia española, gracias a la inversión que se hizo desde España en la construcción de obras públicas.


Los proyectos de rehabilitación de la ciudad comenzaron ya en el año 1958 y se construyó un puerto, que en realidad estaba ya proyectado para 1954, debido a falta de protección de la costa en caso de ataque (como llegó a suceder). 

Entre 1958 y 1967 llegaron subvenciones por un valor de 470 millones de pesetas, lo cual representaba un 76,4% de los 615,9 millones de la inversión total. 

Antes de la devolución final de la capital a Marruecos, había 11.622 españoles y 5.600 nativos en Sidi Ifni. 7.500 de ellos eran soldados, 945 militares en activo o administración, 111 funcionarios civiles, además de 738 familiares de militares y funcionarios, 11 religiosos y 183 familias con otras profesiones (Hernando de Larramendi, 1997) 

La industria nunca llegó a despegar en la zona, bien por la falta de inversión privada, bien por lo remoto de la colonia y la dificultad en las comunicaciones. Las únicas fábricas que pueden contarse son una fábrica de hielo y otra de gaseosa. La agricultura continuaba siendo de subsistencia. 

Resultaba evidente que el mantenimiento de la colonia de Ifni no era especialmente rentable y el gobierno franquista consideró utilizar la devolución de Sidi Ifni como moneda de cambio. 


En un clima de tranquilidad tras el conflicto de 1957-58, los dirigentes de ambos Gobiernos comenzaron a negociar una posible devolución de lo que restaba del territorio ifneño e incluso alguno de los peñones bajo soberanía española frente a las costas del Norte de Marruecos y que son reclamados por este país. Se pretendía, en respuesta, que se retirase la petición de devolución de Ceuta y Melilla y el territorio del Sahara, y es que España estaba muy interesada en mantener el territorio saharahui porque se habían descubierto recientemente yacimientos de fosfatos. 

En 1963, en una reunión celebrada en Barajas entre Franco y Hassan II, ambos acuerdan abrir negociaciones sobre la devolución de Ifni. Los encuentros se suceden, y en 1967 M. Laraki, Ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos anuncia, en la Asamblea General de la O.N.U. que existe con España un principio de acuerdo. 


En 1968, el embajador español, señor Piriés,   declaró también ante la Asamblea General que aceptaba el plan propuesto por Marruecos para hacer efectiva la devolución de Ifni, y es así que el 4 de enero de 1969, se firman lo acuerdos de Fez, por los que España cedía la soberanía de Ifni a Marruecos, y por lo tanto se renunciaba a lo acordado en los tratados de Tetuán de 1860 en los que se le reconocía a España el derecho a tener en la costa africana un establecimiento pesquero, como había ocurrido siglos atrás con Santa Cruz del Mar Pequeña. No obstante, España quiso asegurarse que se respetaría su derecho a pescar en las aguas marroquíes, y se estipuló que este acuerdo se renovaría cada diez años. No obstante, tres años después de la retrocesión de Ifni, Marruecos decidió, unilateralmente, que retiraba el derecho español a faenar en sus aguas, lo cual provocó, y provoca aún a día de hoy, numerosos conflictos diplomáticos entre ambos países. 

El 22 de abril las Cortes aprueban el traspaso y el 30 de junio de 1969 la bandera marroquí se iza en Sidi Ifni y sustituye a la española. Previamente la ciudad se había desalojado de militares y administrativos españoles, e incluso los muertos de los cementerios se trasladaron a Canarias. 


Resulta paradójico pensar que la supuesta retrocesión del territorio no fue en realidad una retrocesión en sentido estricto puesto que ese territorio que ahora se cedía a Marruecos nunca antes había pertenecido al reino marroquí. 

Con esta medida se creyó poner fin a las reivindicaciones de Marruecos y contentar al grupo de países árabes de la O.N.U. para que apoyaran las reclamaciones españolas sobre Gibraltar, que era el principal objetivo de la diplomacia española en aquellos momentos. 

No obstante, Marruecos no se contentaría tampoco con la retrocesión del Ifni y hacía extensivas sus reclamaciones al Sahara.


En 1969, una información de la británica BBC en su versión árabe, sugería que se estaban llevando a cabo negociaciones entre España y Marruecos para la cesión del territorio del Sahara a Marruecos, lo cual fue el germen de la creación de lo que se llamó la Organización de la vanguardia para la Liberación del Rio de Oro, es decir, el Frente Polisario saharaui.

El 17 de junio de 1970 en el El Aaiún, el gobernador español del Sahara Occidental convoca una manifestación a favor del mantenimiento del Statu Quo del territorio. Paralelamente el germen del polisario había convocado una manifestación donde se reivindicaba el derecho a la independencia. Las autoridades españolas dispersaron violentamente la manifestación y abrieron fuego dejando varias víctimas mortales. Además, el líder del movimiento independentista, Sidi Brahim Bassiri, desapareció y aún hoy sigue sin resolverse cuál fue su paradero. El 10 de mayo, el Frente Polisario cometió su primera acción armada y continúo con ataques a posiciones españolas hasta 1975

La posición española estaba dividida entre el ministerio de Exteriores, partidario de la concesión de la independencia saharahui, en línea con las demandas de la O.N.U.; y por otra parte estaba la opinión de la presidencia, partidaria de la entrega del Sahara a Marruecos. 

Tras el asesinato de Carrero Blanco en 1973, la política española respecto al Sahara cambia y se elabora un estatuto de autonomía para el territorio saharaui, pero las presiones de Marruecos, que aspiraba a controlar el territorio, hacen que el documento no llegue a ver la luz. 


Las Naciones Unidas venían reclamando un referéndum de autodeterminación para el Sahara occidental desde 1966, y tras un nuevo viraje de la política española, en 1974 por fin se decide convocar dicho referéndum. 

Marruecos intenta bloquear la celebración del referéndum por la vía diplomática e incluso ofrece a Mauritania repartirse el territorio del Sahara. Se desvía el asunto al Tribunal Internacional de la Haya que finalmente dictamina que los vínculos del territorio saharaui con Marruecos no son suficientes como para atender a las reclamaciones marroquíes (solo hay una relación de dependencia de las tribus que  nomadeaban en el territorio marroquí) y por lo tanto el pueblo saharaui tiene vía libre para decidir sobre su futuro. 

Hasan II considera que el territorio del Sahara debe pertenecer a Marruecos y organiza, financiado con fondos árabes, una marcha civil de unas 350.000 personas procedentes de diferentes puntos del territorio marroquí y que sería conocida como la Marcha Verde.

El Gobierno español deja el territorio del Sahara el 10 de noviembre y se deja el territorio en manos de Marruecos. Se prefería la opción marroquí por la incertidumbre que generaba un nuevo Estado saharaui independiente que tenía el apoyo de Argelia y Libia, y además se podía considerar como una amenaza para las Canarias. 


La Marcha Verde penetra el 6 de noviembre en el Sahara y se retira tres días después. Comienzan entonces los enfrentamientos entre el Frente Polisario y Marruecos.

Ante la invasión marroquí la población se desplaza a campamentos de refugiados en el desierto que son bombardeados por Marruecos en 1976 causando  numerosas víctimas, teniendo que huir posteriormente a territorio argelino, ya que este país les proporcionará apoyo directo en su lucha por la independencia.  


Comienza una lucha contra el invasor marroquí que se prolonga durante años. En 1991 se declara un alto el fuego y se construyen los llamados “muros marroquíes” dividiendo el territorio conquistado por Marruecos del controlado por el Frente Polisario. Los marroquíes se han quedado con la productiva zona Oeste, rica en minas de fosfatos y con un importante banco de pesca; mientras que los saharauis han quedado recluidos a una zona mucho más improductiva. Entre medias se construyeron ocho muros de 2.500km en total y defendidos por búnkeres, minas y alambradas.


El conflicto sigue hoy pendiente de resolución y todos los intentos de buscar una salida al atolladero saharaui han fracasado. La oposición de Marruecos a reconocer la independencia del pueblo Saharaui y la apatía internacional, y la española en particular, han dejado una situación sin resolver y una población que sufre las consecuencias de vivir en campos de refugiados desde hace más de 30 años.


Respecto al territorio del Ifni, en la actualidad se han producido revueltas y movilizaciones por el descontento de la población. La empresa de descarga de pescado del puerto de Sidi Ifni había estado contratando solo a personas de fuera de la ciudad lo cual provocó una protesta de los parados que cortaron la carretera y bloquearon la entrada y salida de camiones en la ciudad. 


El paro juvenil supera el 50% y durante años la ex colonia española viene organizando protestas por lo que considera un olvido de las autoridades marroquíes y una falta de interés por el desarrollo de esta región. Sin embargo la protesta del 7 de junio de 2008    fue reprimida de manera violenta. Según las autoridades marroquíes, 3.000 policías fueron enviados para pacificar las revueltas, aunque algunas personas de la ciudad aseguran que el número fue mucho mayor. También hay discrepancias respecto al número de bajas. La cadena árabe Al Jazeera habla de 2 muertos mientras que Marruecos lo niega. Lo cierto es que hubo un gran número de heridos y denuncias de brutalidad policial, saqueos y violaciones por parte de la policía y ensañamiento con los ciudadanos que tienen residencia en España. 


En el Plan de Reforma Territorial de Marruecos, aprobado en noviembre de 2008, se propone según palabras del monarca Mohamed VI “una regionalización avanzada y gradual” que comenzará con el territorio del Sahara y que incluye el Ifni, lo cual supone un importante cambio en la administración de estos territorios. Sin embargo, muchos de los problemas que padecen estas antiguas colonias españolas siguen sin ser resueltos. 



CONCLUSIÓN:


Tal y como afirma Fernández Aceytuno (2001) no ha existido en la Historia de España, con la excepción de Gibraltar, un terreno más disputado que el de Ifni. Y sin embargo, al contrario de lo que ocurre con Gibraltar, el desconocimiento sobre los avatares históricos de la antigua colonia española es casi general. 

El olvido en el que ha caído el territorio ifneño no es casualidad, durante varios siglos se desatendieron aquellas tierras, hasta tal punto que cuando se quiso regresar en el S.XIX no se sabía cuál había sido la localización exacta de aquel territorio de Santa Cruz del Mar Pequeña y tuvieron que organizarse expediciones de reconocimiento que provocaron una mayor tensión con Marruecos. Hoy se sabe que el territorio de Ifni no coincidía con la antigua posesión española (que estaba en Puerto Cansado). También,  el régimen de Franco se esforzó por mantener el secretismo en lo relativo al funcionamiento de la colonia, y muy especialmente cuando la situación comenzó a ponerse tensa. 

Para muchos españoles la palabra “África” no evocaba ninguna idea romántica o exótica, sino que más bien evocaba los sufrimientos padecidos en las guerras del Riff. 

El desarrollo histórico de aquel pedazo de tierra en el mar de berbería que sirvió como refugio a los marinos que faenaban en aquellas aguas sigue aún sin despertar demasiado interés y la bibliografía sobre el tema no es abundante. Lo mismo ocurre con la guerra del Ifni, a pesar de que en tiempos recientes se hayan historiado de manera más concisa las claves de aquel conflicto que sigue siendo el último conflicto armado en el que España participó (al menos de manera activa). Es cierto también que muchos de estos historiadores son militares, y por razones obvias tienen un mayor interés en lo sucedido durante aquella guerra. Para hacerse una idea de lo desapercibido que pasó este conflicto baste indicar que se le denominó como: la guerra chica, la guerra silenciada o la guerra que nunca existió.

La guerra del Ifni es un capítulo incómodo en la Historia de España. Se venció al enemigo, pero finalmente Marruecos consiguió sus objetivos y España fue retirándose paulatinamente de todas sus antiguas posesiones. El gran beneficiado fue el sultán de Marruecos que se anexionó territorios que nunca habían pertenecido a reino marroquí, lo cual generó más conflictos, como el del Sahara Occidental, que aún hoy está pendiente de resolución. 

Hay que destacar también, la inestimable ayuda que prestó el ejército francés en la consecución de la victoria final. Su ayuda militar, especialmente aérea y de transporte terrestre, combinada con la fuerza española hizo que las bandas armadas del Ejército de Liberación se dieran por vencidas. No obstante, ni a España ni a Francia les interesaba que se conociera esta colaboración entre ambos países, en parte para no molestar a sus aliados. 

Otro de los aspectos más recordados y mencionados de los que participaron en aquella guerra es la falta de material apropiado para combatir en aquel entorno, y el mal estado del armamento español. 

Después de la guerra hubo un periodo de calma y prosperidad en Sidi Ifni que muchos de sus habitantes recuerdan con añoranza. Hoy, olvidada por unos y por otros, sigue en un punto muerto, con el océano a un lado y el desierto al otro. 


BIBLIOGRAFÍA:


  • Azcona, J.M., Rodríguez, A., Azaola, G., La guerra de Sidi-Ifni-Sahara (1957-1958), (1994) Estudios de Ciencias Sociales, VII

  • Fernández-Aceytuno, G. (2001) Ifni y Sahara: una encrucijada en la Historia de España. Palencia, Dueñas. 

  • Hernando de Larramendi, M., La Política Exterior de Marruecos, Madrid, MAPHRE, 1997.

  • Montoro, G. (1991) La retrocesión de Trafaya e Ifni. Espacio, Tiempo y Forma, S. V, ti." Contemporánea, t. IV, 1991, págs. 181-190

  • Pérez García, G. (2003) La falacia histórica sobre la colonia de Ifni. Historia y comunicación social, Servicio de publicaciones de la Universidad Complutense, 2003, 08, pags. 207-222

  • Pérez García, G. (2006) La guerra de Ifni y la falsa culpabilización al comunismo internacional por parte del régimen franquista, Zer: Revista de Estudios de Comunicacion; may2006, Vol. 11 núm. 20, p179-196, 18p

  • Pérez García, G. (2006) A.O.E. Semanario Gráfico de África Occidental Española. Historia y comunicación social, Servicio de publicaciones de la Universidad Complutense, 2006, 11,  pags.83-97

  • Segura Valero, G (2006): Ifni, la guerra que silenció Franco. Madrid, mr-Ediciones

  • Suárez Blanco, S. (1997) Las colonias españolas en África durante el primer franquismo (1939-1959) Algunas reflexiones. Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, H." Contemporánea, t. 10, págs. 315-331

  • García Figueras, Tomás, España y África: Historia de Ifni y el Sahara Español



WEBGRAFÍA:


 
 
 

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